PATERNALISMO
Qué hace que no te sienta
Qué hace que no te vea
¿Tal vez no hice bien mi
tarea?
¿Tal vez no estoy dónde tú
piensas?
Parte de la alegría de casa
se ha marchado
Espero que no me haya
olvidado
Parte de mi vida a verme ya
no viene
Importante es lo que la
retiene
Tu alegría es mi felicidad
Tu felicidad me tranquiliza
Tu intranquilidad me
moviliza
Tu regalo es una sonrisa
Nunca pensé sentirme mayor
Alegría por ti, vacío para
mí,
La falta de tu voz, tu
presencia,
La falta de tus cariños, tu
ausencia.
19 de agosto de 2007
¿Dónde está el límite?
Como se puede subsistir en una
sociedad en la que la exigencia, la competencia y la falta de valores ético-morales,
te hacen caer en contradicciones propias de protagonistas de comics.
una casa, tener un coche, tener una bici, tener una moto, tener un móvil, tener
un ordenador, vestir bien, comer bien, llevar unas buenas gafas, portar un buen
reloj, ir de “finde”, ir de vacaciones, pertenecer a un club de deportes, y así
podríamos seguir enumerando, tantas necesidades que creemos tener, o nos son
impuestas por esta sociedad consumista en la que vivimos.
una mejor casa, tener un mejor coche, montar en la mejor bici, moto o quad,
cualquier complemento extensión de nuestra persona, está constantemente en
plena rivalidad con los de nuestros congéneres. Nadie se reconoce envidioso o
deseoso de tener lo que tiene el de al lado. Pero, lo cierto es que
inconscientemente, intentamos siempre superar o superarnos. Vamos que existen dos
formas de ser envidioso, el puro y duro, que haría cualquier cosa para tener lo
mejor, mas grande o mas rápido y que lo tiene el de al lado; y el envidioso
“sano”, termino que se baraja en la calle para no darle tanta importancia a las
cosas que ansiamos y los demás consiguen, así también se le quita importancia a
lo que el otro consiguió.
esta sociedad consumista, tal y como somos, sino con las posesiones que nos
rodean. Algunas tan innecesarias como inservibles. Según en que círculo es más
importante lo que se posee que quien lo posee.
actual, como juventud que es, desdeñe lo que no le interesa de la sociedad a la
que despierta. Lógico, todos en nuestra juventud hemos sido lo suficientemente
crítico con la sociedad que nos encontrábamos, como para que los mayores no
comprendieran, nuestra forma de vestir, hablar o divertirnos.
nos alcanza y la edad nos pasa cuenta, podemos pensar que la forma irreflexiva
de la juventud, es tan necesaria, con la reflexiva de
en que la generación que está en primera línea, debe integrar los valores
humanos entre la juventud, sólo y exclusivamente para cuando a ellos le toque
pasar adelante.
humanos, comportamientos cívicos, forma de relacionarnos, que no dañan a nadie
y seguramente condicionan bastante la buena convivencia.
límite de necesidades impuesta por la sociedad consumista, cual será nuestro
límite de subordinación, como poder educar a nuestros jóvenes para racionalizar
esta maraña de aparatos y utensilios que invaden nuestras casas y caducan antes
que los productos perecederos.
Javier Cózar
TIÍTO LLIGUERMO
Hombre honrado, humilde y trabajador,
defensor de su ideario, culto y soñador,
nunca te vi decaer, y siempre tuve delante,
tu ideal, tus recuerdos y tus tirantes.
Ni una sola vez rememoro mi infancia,
ni pasado, ni presente, de los tuyos y los
nuestros,
o nuestra Algeciras, de la que tanto sabes,
escribes y quieres,
que tú a mi mente no vueles.
Sabes muy bien lo que te aprecian
incluso los que te critican.
Pero tu gallardía, nobleza, entereza,
tu caballería e hidalguía,
no dejan que mala lengua
muerda o dañe tu honesta y culta figura.
Con tu sabiduría y tesón
huellas has ido dejando.
Antes en la mente o corazón
ahora seguro que en ambos.
Querido tío y maestro,
en nombre de toda la clase te escribo.
Deseamos que te repongas
y sigas perpetuando en libros
todo lo que
dentro llevas
Con anhelo te esperamos,
tus alumnos los que te admiramos y queremos.
No sólo lo deseo y quiero,
sino, que como siempre estás a mis órdenes,
te lo ordeno.
Cózar
Algeciras 2001
Cuando los recuerdos ya no son
recuerdos, sino sueños,
Cuando los sueños ya no son
sueños, sino pesadillas,
Cuando las noches amargan el
día,
Cuando el día sólo quiere ser
noche.
Entonces mi mente,
mi alma, mis sueños, mis
recuerdos,
sólo quieren ser guía del final
de mis días,
sólo quieren ser noche.
No siento, no sufro ni padezco,
tan sólo deseo que esto que
veo, sea el final.
Sea el despertar de mis noches
de ensueño,
de esa pesadilla fatal, de ese
último sueño,
que sin sentido permanece tras
despertar.
Cuando la mente queda
instalada,
en un fatal momento de tu vida,
Cuando vivir ya no es nada,
Cuando la nada es la vida.
¿Qué mente mortal puede
soportar, vivir sin desear?
¿Qué ilusiones podrían
despertarme el deseo de vida?
¿Qué vida tendría sentido,
detrás del momento fatal?
No sufro, no lloro,
No siento, ni padezco,
Mi ser es indemne al acometer
de la vida,
Como las rocas permanecen
sólidas ante el batir de las olas.
Pero como ellas, se va
desgastando
y su imagen metamorfoseándose,
su deterioro es imperceptible,
pero implacable,
ellas también saben que deben
resistir el desgaste inevitable,
la erosión es su condena y lo
saben.
Cózar
Algeciras, 26 de agosto de 2002