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La Coctelera

La verdad nada importa

12 de febrero 2007 - Inauguramos el negocio

Paternalismo

PATERNALISMO

 

Qué hace que no te sienta

Qué hace que no te vea

¿Tal vez no hice bien mi
tarea?

¿Tal vez no estoy dónde tú
piensas?

 

Parte de la alegría de casa
se ha marchado

Espero que no me haya
olvidado

Parte de mi vida a verme ya
no viene

Importante es lo que la
retiene

 

Tu alegría es mi felicidad

Tu felicidad me tranquiliza

Tu intranquilidad me
moviliza

Tu regalo es una sonrisa

 

Nunca pensé sentirme mayor

Alegría por ti, vacío para
mí,

La falta de tu voz, tu
presencia,

La falta de tus cariños, tu
ausencia.

 

 

 

Javier Cózar

19 de agosto de 2007

¿Dónde está el límite?

¿Dónde está el límite?

 
Como se puede subsistir en una
sociedad en la que la exigencia, la competencia y la falta de valores ético-morales,
te hacen caer en contradicciones propias de protagonistas de comics.

 Es normal que necesites tener
una casa, tener un coche, tener una bici, tener una moto, tener un móvil, tener
un ordenador, vestir bien, comer bien, llevar unas buenas gafas, portar un buen
reloj, ir de “finde”, ir de vacaciones, pertenecer a un club de deportes, y así
podríamos seguir enumerando, tantas necesidades que creemos tener, o nos son
impuestas por esta sociedad consumista en la que vivimos.

 El siguiente paso sería, tener
una mejor casa, tener un mejor coche, montar en la mejor bici, moto o quad,
cualquier complemento extensión de nuestra persona, está constantemente en
plena rivalidad con los de nuestros congéneres. Nadie se reconoce envidioso o
deseoso de tener lo que tiene el de al lado. Pero, lo cierto es que
inconscientemente, intentamos siempre superar o superarnos. Vamos que existen dos
formas de ser envidioso, el puro y duro, que haría cualquier cosa para tener lo
mejor, mas grande o mas rápido y que lo tiene el de al lado; y el envidioso
“sano”, termino que se baraja en la calle para no darle tanta importancia a las
cosas que ansiamos y los demás consiguen, así también se le quita importancia a
lo que el otro consiguió.

 No solo nos presentamos ante
esta sociedad consumista, tal y como somos, sino con las posesiones que nos
rodean. Algunas tan innecesarias como inservibles. Según en que círculo es más
importante lo que se posee que quien lo posee.

 No nos extrañe que la juventud
actual, como juventud que es, desdeñe lo que no le interesa de la sociedad a la
que despierta. Lógico, todos en nuestra juventud hemos sido lo suficientemente
crítico con la sociedad que nos encontrábamos, como para que los mayores no
comprendieran, nuestra forma de vestir, hablar o divertirnos.

 Cuando las responsabilidades
nos alcanza y la edad nos pasa cuenta, podemos pensar que la forma irreflexiva
de la juventud, es tan necesaria, con la reflexiva de la madurez. El matiz está
en que la generación que está en primera línea, debe integrar los valores
humanos entre la juventud, sólo y exclusivamente para cuando a ellos le toque
pasar adelante.

 Deberemos recuperar valores
humanos, comportamientos cívicos, forma de relacionarnos, que no dañan a nadie
y seguramente condicionan bastante la buena convivencia.

 Tenemos que pensar cual será el
límite de necesidades impuesta por la sociedad consumista, cual será nuestro
límite de subordinación, como poder educar a nuestros jóvenes para racionalizar
esta maraña de aparatos y utensilios que invaden nuestras casas y caducan antes
que los productos perecederos.

 

 

Javier Cózar

Tito Yiguermo

TIÍTO LLIGUERMO

 

 

Hombre honrado, humilde y trabajador,

defensor de su ideario, culto y soñador,

nunca te vi decaer, y siempre tuve delante,

tu ideal, tus recuerdos y tus tirantes.

 

Ni una sola vez rememoro mi infancia,

ni pasado, ni presente, de los tuyos y los
nuestros,

o nuestra Algeciras, de la que tanto sabes,
escribes y quieres,

que tú a mi mente no vueles.

 

Sabes muy bien lo que te aprecian

incluso los que te critican.

Pero tu gallardía, nobleza, entereza,

tu caballería e hidalguía,

no dejan que mala lengua

muerda o dañe tu honesta y culta figura.

 

Con tu sabiduría y tesón

huellas has ido dejando.

Antes en la mente o corazón

ahora seguro que en ambos.

 

Querido tío y maestro,

en nombre de toda la clase te escribo.

Deseamos que te repongas

y sigas perpetuando en libros

todo lo que 
dentro llevas

 

Con anhelo te esperamos,

tus alumnos los que te admiramos y queremos.

No sólo lo deseo y quiero,

sino, que como siempre estás a mis órdenes,

te lo ordeno.

 

 

Javier
Cózar

Algeciras 2001

EROSIONADO

Cuando los recuerdos ya no son
recuerdos, sino sueños,

Cuando los sueños ya no son
sueños, sino pesadillas,

Cuando las noches amargan el
día,

Cuando el día sólo quiere ser
noche.

 

Entonces mi mente,

mi alma, mis sueños, mis
recuerdos,

sólo quieren ser guía del final
de mis días,

sólo quieren ser noche.

 

No siento, no sufro ni padezco,

tan sólo deseo que esto que
veo, sea el final.

Sea el despertar de mis noches
de ensueño,

de esa pesadilla fatal, de ese
último sueño,

que sin sentido permanece tras
despertar.

 

Cuando la mente queda
instalada,

en un fatal momento de tu vida,

Cuando vivir ya no es nada,

Cuando la nada es la vida.

 

¿Qué mente mortal puede
soportar, vivir sin desear?

¿Qué ilusiones podrían
despertarme el deseo de vida?

¿Qué vida tendría sentido,
detrás del momento fatal?

 

No sufro, no lloro,

No siento, ni padezco,

Mi ser es indemne al acometer
de la vida,

Como las rocas permanecen
sólidas ante el batir de las olas.

 

Pero como ellas, se va
desgastando

y su imagen metamorfoseándose,

su deterioro es imperceptible,
pero implacable,

ellas también saben que deben
resistir el desgaste inevitable,

la erosión es su condena y lo
saben.

 

 

 

 

 

Javier
Cózar

Algeciras, 26 de agosto de 2002

Director de Oficina - ING NN

Jefe de Ventas - Inmobiliaria